lunes, 25 de agosto de 2014

Cincuenta nada más

Bueno bueno bueno. Qué decir de esta historia.
Historia de chico conoce a chica, o chica conoce a chico. Chico se interesa por chica, chica se hace la dura pero al final cae. Chico es millonario y con aficiones sexualmente extraordinarias. En conjunto, soy capaz de comprender por qué tantas mujeres se han enganchado y han reclamado la película de 50 sombras de Grey.
Los personajes están fuera de lo corriente y bien caracterizados. El aspecto tanto psicológico como físico de Christian Grey están perfectamente conseguidos, y la novela no sería nada si este coprotagonista no fuera tan rico, guapo, frío y misterioso. La protagonista tiene ese aspecto de chica torturada por la inseguridad y un tanto pava que me recuerda inevitablemente a Kirsten Stewart en Crepúsculo. De hecho, podríamos decir sin miedo a equivocarnos que estos dos personajes son semejantes a los de la saga Crepúsculo si nos distanciamos de los vampiros y los aspectos fantasiosos.
La trama tiene su jugo, es rápida (avanza todo muy rápidamente) y es difícil separarse del libro sin ganas de seguir leyendo un poco más, ya sea por el morbo de la situación o por el misterio que envuelve a Grey.

En cuanto a E. L James, debo decir que su estilo es absolutamente directo y claro. No se anda con rodeos ni remilgos, y no solo me refiero a descripciones eróticas, si no a que el léxico es alucinantemente simple y no hay frase con más de 7 palabras. Este es un estilo que para todos aquellos que estéis leyendo o hayáis leído la saga de Divergente entenderéis que está muy de moda. No es nada criticable, ya que aunque resulte un poco raro al principio y poco a poco hay que acomodarse, al final resulta demasiado cómodo, porque nos lleva rápidamente al jugo de la historia sin andarse por las ramas.

Así pues, y una vez entendido el éxito de este libro, os recomiendo a todos que le echéis un vistazo, sinceramente lo esperaba peor. Y nada de lectura para mujeres, es apto para ambos sexos.


Para los que estéis interesados en nuestra directa y experta en sexo escritora, aquí tenéis su twitter e información sobre ella. No paréis de seguirla, pero con cuidado a posibles spoilers, que su película está al caer.


sábado, 9 de agosto de 2014

Descubriendo a los demás

Si había muchos tipos de ciudades, las Ciudades de papel de John Green son una más para anotar.
La novela trata una enigmática aventura protagonizada por Quentin, el único joven capaz de resolver la desaparición de su mejor amiga de la infancia mediante el seguimiento de unas pistas.


Sé que estaréis pensando que es la trigésimo octava vez que veis una temática reconstruyendo la afamada Twin Peaks, y de hecho así es, pero como muchas veces suele ocurrir, esta historia tiene su interés independientemente.

Una de las mejoras cosas de la obra es el elenco de personajes. La caracterización del protagonista junto con el resto de secundarios que van apareciendo a lo largo de la historia es el corazón de la novela, en un conjunto de humor y sensibilidad que a veces roza la cursilería. Es una pena como se suele estropear un tema interesante al darle un toque demasiado sentimental que nos separa de lo que realmente interesa.

Aun así, tiene otro punto fuerte que contrarresta ese punto negativo, y este es la reflexión que John Green hace sobre la vida misma, utilizando esa metáfora de las ciudades de papel, en la que encierra los grandes tópicos incorrectos y desdichados de la sociedad:
«Es una ciudad de papel. (…) Toda esa gente de papel que viven en sus casas de papel y queman el futuro para calentarse. Todos los chicos de papel bebiendo cerveza que algún imbécil les ha comprado en la tienda de papel. Todo el mundo enloquecido por la manía de poseer cosas. Todas las cosas débiles y frágiles como el papel. Y todas las personas también. He vivido aquí dieciocho años y ni una sola vez en la vida me he encontrado con alguien que se preocupe de lo que de verdad importa».
La gran pregunta que desata Green viene relacionada con las apariencias y con lo que vemos en los demás, así como lo que los demás ven en nosotros. ¿Sólo vemos lo que queremos ver? ¿Solo dejamos ver lo que queremos que sea visto?

Leer Ciudades de papel es una opción magnífica para hacer un poco de hincapié en este aspecto sentimental de la vida y para sumergirnos en un enigma.

martes, 5 de agosto de 2014

Nuevos Autores

Hoy es un gran día, pues presentamos NUEVOS AUTORES, un apartado para que todos aquellos amantes de la lectura decidáis probar suerte escribiendo. Mostraremos ideas y fragmentos que nos envíen los valientes que necesiten comprobar, mostrando su auténtica identidad o no, si sus ideas e historias son del gusto del público.

Este, proveniente de anónimo, es un fragmento de un conjunto de minicuentos cuyo tópico son los sentimientos. A ver si adivináis a cual se refiere este:

Que no los quiero, que se vayan, que son contraproducentes, equívocos, estúpidos, que no tienen ningún sentido, que no pintan nada en ningún sitio ni momento.
No hay medicina que los cure, y una vez entran se expanden por todo el cuerpo a una velocidad que ni la luz comprende.

Ya podéis opinar sobre el estilo de este minicuento, que para quien no lo haya supuesto, va titulado como Celos.