sábado, 12 de julio de 2014

Bruma y misterio

Volvemos de nuevo una vez más con otra de las enigmáticas obras del ya reconocido Manel Loureiro. El último y recién estrenado relato del autor viene encauzado en un thriller de terror cargado de misterio y fantasía.
En 1939, un trasatlántico es encontrado a la deriva en alta mar. En su interior, tanto la tripulación como los pasajeros, que conforman un total de casi 400 personas, han desaparecido sin dejar rastro ni señas que puedan esclarecer el porqué. Un terrible ambiente envuelve todo lo que se relaciona con el barco, incluyendo el encuentro con su último pasajero: un bebé.

Desde luego la historia es intrigante y mezcla varios fenómenos que la hacen atractiva, como es el hecho de una historia naval. Personalmente creo que estas son de lo más interesantes y llamativas, puesto que el mar es algo desconocido, extraño, cargado de mitología y al que gran cantidad sienten ese “respeto”, lo cual es un eufemismo para encubrir lo que definiríamos como “miedo”. Por otro lado, también cabe destacar que pese a que tanto se ha escrito ya sobre misterios en el mar, estas historias acaban siendo muy parecidas o terminan por incluir detalles y descripciones que son muy semejantes las unas con las otras. Sin embargo, Loureiro consigue dar un vuelco original a medida que la trama avanza. Se puede decir que el comienzo es algo convencional y que cualquiera que haya visto Ghost Ship pensará que no va a leer nada nuevo, pero esto irá cambiando poco a poco hasta llegar al final, en el que descubrirán evidentemente que el autor no se ha comido mucho el coco.
Un punto muy positivo es que es una de estas obras que enganchan. La trama avanza a un ritmo moderado (aunque tirando a más rápido que a lento) y el ansia por descubrir que está pasando y qué va a pasar incitan a no descansar la vista. Los escenarios están bien caracterizados y explicados (no en una profundidad como la que haría Carlos Ruiz Zafón pero suficiente).
Un punto no tan positivo es quizás la dedicación al personaje principal. Es solo un pequeño detalle, pues este carácter está definido, solo que me habría gustado en un par de ocasiones poder contar con algún detalle más sobre su físico o su forma de vestir, solo para poder tener un modelo más definido en mi cabeza. Por otro lado no me quiero ir sin decir que Manel ha recurrido en varias ocasiones a escenas que se pasan de calientes y llegan a la pornografía pura y dura, aspecto del que creo que se suele abusar cuando la historia no tiene mucho gancho.
Diremos entonces que esta, como todas, es una obra con sus más y sus menos, pero muy cargada de sorpresas y de emoción, recomendable para los frikis de los barcos y el misterio, pasable para los que tengan mucho tiempo para leer, y para los que apreciéis el tiempo que dedicáis a la lectura, mejor que la dejéis en el estante.

Lo dicho, el que quiera darle un mordisco ,¡aquí le facilito el medio!

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