Volvemos de nuevo una vez
más con otra de las enigmáticas obras del ya reconocido Manel Loureiro. El
último y recién estrenado relato del autor viene encauzado en un thriller de
terror cargado de misterio y fantasía.
En 1939, un trasatlántico
es encontrado a la deriva en alta mar. En su interior, tanto la tripulación
como los pasajeros, que conforman un total de casi 400 personas, han
desaparecido sin dejar rastro ni señas que puedan esclarecer el porqué. Un
terrible ambiente envuelve todo lo que se relaciona con el barco, incluyendo el
encuentro con su último pasajero: un bebé.
Desde luego la historia
es intrigante y mezcla varios fenómenos que la hacen atractiva, como es el
hecho de una historia naval. Personalmente creo que estas son de lo más
interesantes y llamativas, puesto que el mar es algo desconocido, extraño,
cargado de mitología y al que gran cantidad sienten ese “respeto”, lo cual es
un eufemismo para encubrir lo que definiríamos como “miedo”. Por otro lado,
también cabe destacar que pese a que tanto se ha escrito ya sobre misterios en
el mar, estas historias acaban siendo muy parecidas o terminan por incluir
detalles y descripciones que son muy semejantes las unas con las otras. Sin
embargo, Loureiro consigue dar un vuelco original a medida que la trama avanza.
Se puede decir que el comienzo es algo convencional y que cualquiera que haya
visto Ghost Ship pensará que no va a leer nada nuevo, pero esto irá cambiando
poco a poco hasta llegar al final, en el que descubrirán evidentemente que el
autor no se ha comido mucho el coco.
Un punto muy positivo es
que es una de estas obras que enganchan. La trama avanza a un ritmo moderado
(aunque tirando a más rápido que a lento) y el ansia por descubrir que está
pasando y qué va a pasar incitan a no descansar la vista. Los escenarios están
bien caracterizados y explicados (no en una profundidad como la que haría Carlos
Ruiz Zafón pero suficiente).
Un punto no tan positivo
es quizás la dedicación al personaje principal. Es solo un pequeño detalle,
pues este carácter está definido, solo que me habría gustado en un par de
ocasiones poder contar con algún detalle más sobre su físico o su forma de
vestir, solo para poder tener un modelo más definido en mi cabeza. Por otro
lado no me quiero ir sin decir que Manel ha recurrido en varias ocasiones a
escenas que se pasan de calientes y llegan a la pornografía pura y dura,
aspecto del que creo que se suele abusar cuando la historia no tiene mucho
gancho.
Diremos entonces que
esta, como todas, es una obra con sus más y sus menos, pero muy cargada de sorpresas
y de emoción, recomendable para los frikis de los barcos y el misterio, pasable
para los que tengan mucho tiempo para leer, y para los que apreciéis el tiempo
que dedicáis a la lectura, mejor que la dejéis en el estante.
Lo dicho, el que quiera
darle un mordisco ,¡aquí le facilito el medio!
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