lunes, 7 de abril de 2014

A por la tercera

¡Atención spoiler!

El fin del mundo parece alargarse más de lo que cualquiera habría imaginado. Manel Loureiro es un auténtico pensador, pues sus catastróficas predicciones sobre lo que podría ocurrir en una situación que pusiera en riesgo extremo a la humanidad me parecen de lo más verosímiles.

Y digo esto porque los protagonistas supervivientes (aún sigo indignado porque la pobre monja haya sido asesinada de una manera tan absurda) llegan hasta el golfo de México, donde uno de los últimos grupos de supervivientes se ha asentado. La vida allí se establece de manera similar a como fue con la dictadura hitleriana, donde un loco gobierna bajo una supuesta voluntad divina a una raza aria, manteniendo aislados y en condiciones detestables a todos aquellos que no correspondan con el cliché establecido.

Esta visión me parece de lo más acertada, pues está comprobado que en momentos de desesperación, los humanos tendemos a aferrarnos a cualquier respuesta, por ridícula que sea, siempre y cuando sirva de consuelo.
Con esto llegamos al esperado desenlace, donde la novela finaliza igualmente sin dejar atrás ni por un segundo la emoción y la tensión, llegando en algunos puntos a tener más en común con Rambo que con Apocalipsis Z. Y es que la escena final con la decapitación del predicador y el beso de despedida alcanza un tono ya que a más de uno le hará resoplar el usual “¡Venga Ya!”.

De cualquier forma, ni penséis por un momento que por ello el libro no merece la pena. La aventura vivida paso por paso, el misterio, el punto de vista de un habitante de la península, los escenarios, la supervivencia, el desenlace… todo hace que Apocalipsis Z sea una de las obras que merecen ocupar un espacio en vuestras estanterías.

No hay comentarios:

Publicar un comentario