jueves, 24 de abril de 2014

Otra de amor en París


Desesperado y al borde del precipicio (literalmente), Alan no le encuentra el sentido a la vida. A escasos momentos de quitarse la vida, un casual encuentro con un hombrecillo extravagante le salva de su caída en picado.


Tras una serie de pruebas impuestas para mejorar su vida, sin comprender muy bien porqué debe realizarlas, consigue ir encaminando su futuro, ocultando tras la figura de su salvador un misterio que deberá resolver.
Con un lenguaje sencillo y un esquema simple, No me iré sin decirte a dónde voy es una obra fácil de leer con una temática igual de sencilla y simple. La trama empieza suponiendo un desafío, un misterio, interesante y movido, pero poco a poco acaba revelando su realidad: no es más que otra novela de amor para adolescentes solo que bajo unos protagonistas diferentes. De hecho, la portada y el título ya eran anunciadores de este hecho.

   
Gounelle la describe como “la obra que te cambiará la vida”, lo cual ciertamente cobrará sentido para aquellas personas con vidas tan predecibles y comunes como lo es el libro. Es un paseo tranquilo para una tarde aburrida de verano que debería definirse mejor en ese efecto, algo así como “la obra que te entretendrá un par de horas”.

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