Los cuatrocientos años de historia de Nueva York resumen la evolución de lo que comenzó como una pequeña colonia holandesa hasta convertirse en la capital del mundo. Edward Rutherfurd expresa este desarrollo continuado a través del árbol genealógico de la familia Máster, una de las pioneras en asentarse en Norteamérica en el siglo XVII.
El desarrollo de la historia de la ciudad de Nueva York se desarrolla haciendo importantes saltos en el tiempo pero continuando la historia de las familias protagonistas. Una enorme cantidad de momentos y eventos cruciales en la historia de la ciudad son expresados con una naturalidad que nos introduce de lleno en el pasado y nos hace partícipes del acontecimiento, tales como la guerra de independencia frente a la corona británica, la construcción del Chrysler Building o la caída de las torres gemelas. La historia cobra protagonismo por sí sola, y comprobar la reacción de una familia corriente frente a cada acontecimiento aporta una nueva perspectiva. Sin embargo, en ocasiones se cuenta con la presencia espontánea de personajes históricos (como Washington, Roosvelt, Lincoln…) que suponen también una función didáctica y establecen una línea temporal. Y es que esta no es sólo una novela entretenida, sino que también es un perfecto estudio del pasado real e histórico y supone una enorme aportación de conocimiento. Además, incluye numerosos detalles interesantes, tales como el porqué de los nombres de los rincones más famosas de la ciudad (Wall Street, el Soho, Staten Island, Five Points…).
Gracias a una escritura simple pero bien expresada, fácil de comprender y nada enrevesada, la lectura se hace amena, por lo que no hay que temer sus 938 páginas.
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